María Martín Barranco fue la encargada de cerrar el ciclo formativo ‘Comunicación con perspectiva de género para una sociedad igualitaria’, organizado por el INAI y con la participación de la Asociación de Mujeres Periodistas Navarras.
María señaló que llegó al lenguaje inclusivo “por casualidad” y habló de la importancia del contexto en la forma en que miramos el mundo. Así, su sesión comenzó con una práctica que consistió en escribir en un post-it un juego de palabras de pares de contrarios. “En casi todos los casos solemos escribir primero el que nos parece positivo, pero eso siempre depende de cómo leamos, si somos árabes, asiáticas o europeas”.
Su sesión desmontó las “falacias que hay en contra del lenguaje inclusivo” que todavía hacen que tengamos “mucha resistencia a utilizarlo”. Señaló que se trata de un proceso de tres fases de toma de conciencia de que existe una discriminación, y después esas discriminaciones se reproducen en todo lo que nos rodea. También apuntó que las herramientas del lenguaje inclusivo ya están, pero falta la capacidad de detectar los mecanismos de exclusión, ya que son las mismas herramientas de la lengua las que suplen las fallas del sistema.

Advirtió de que no es lo mismo hablar de lenguaje no sexista que de lenguaje inclusivo: el no sexista muestra a las mujeres, mientras que el inclusivo nombra de manera adecuada a todos los colectivos que tradicionalmente han estado en discriminación, pero no están ausentes del discurso sino mal nombrados.
De este modo, y para ejemplificar, pasamos de decir “ciego” a “persona invidente” dentro del lenguaje no sexista, pero sí se trata de una forma discriminatoria, porque identificamos a la persona con el total de su discapacidad. Así, la forma inclusiva de decirlo sería “persona con ceguera”.
“Cuando hablamos de lenguaje no sexista hablamos de mostrar algo que estaba oculto por los mecanismos del lenguaje” advirtió María Martín Barranco, experta en lenguaje inclusivo y autora del libro ‘Ni por favor, ni por favora’.
