Patricia Amigot Leache ha sido la cuarta ponente en las jornadas ‘Comunicación con perspectiva de género para una sociedad igualitaria’. Amigot es psicóloga social, licenciada por la Universidad del País Vasco y doctora por la Universidad de Barcelona.
En su exposición, celebrada el 25 de octubre en la Casa de la Cultura de Burlada, señaló que el modo en que se habla en los medios sobre las violencias contra las mujeres “es fundamental”, ya que constituyen “una vulneración de los derechos humanos que atraviesa los tiempos” y organismos como la ONU “han señalado que tiene carácter pandémico”.
Amigot pidió que demás de ponerle rostro también se le ponga cifras a esta realidad, ya que desde 2003 más de 1 100 mujeres han sido asesinadas, lo que “significa que más de 1 100 hombres han asesinado a esas mujeres”. Además de estas cifras, pidió “dimensionar la violencia que va más alla de los asesinatos”.

El modo en que se habla de la violencia de género en los medios es importante también “para ver cómo afecta a los hombres que ejercen maltrato” y se realice una toma de conciencia “de las consecuencias y la gravedad”. Las leyes, además, “otorgan un papel relevante a los medios de comunicación y los considera agentes importantes en sensibilización y prevención” y de ahí la importancia de formarse en estos aspectos.
A lo largo de su exposición detectó en los medios algunas prácticas contrarias a esta sensibilización, como son el borrado del agresor a la hora de denominar los casos (caso Diana Quer, Ana Orantes, Marta del Castillo…), la responsabilización de la víctima (si se estaba separando, si había pedido más tiempo, si había denunciado o si vestía con determinada ropa) o la caracterización de las víctimas de forma infantilizada o débil.
Sin embargo, en un vistazo colectivo sí que consideró que los tratamientos informativos han ido “en paralelo con los discursos institucionales” y han adolecido de sesgos y desenfoques del problema, “que sí se han ido corrigiendo”.
Todo ello ha ido de la mano de un cambio en las dos últimas décadas, en la que las violencias contra las mujeres han pasado de ser un problema privado e individual “a un problema social y cada vez se identifican más violencias y se interpretan como violencias acciones que no veíamos como tal”.
